Lourdes Esquivel. Foto: cortesía de la autora.
Efectivamente Letras a Luana tiene algunas cosas de realidad sobre su origen. Luana, que en verdad es un nombre ficticio, se originó cuando conocí a una actriz de teatro de origen española y su historia me incentivó a escribir la novela, sin embargo, esta fue una primera base para que la mayoría de los personajes; el resto de los personajes tanto la protagonista como quienes giran alrededor de ella, son inventados, con ciertos tintes de personalidades que conozco, que se han cruzado por mi vida y definitivamente algunos, con una mezcla de toda mi imaginación.
Una de mis grandes motivaciones para escribir la novela fue, dar a conocer un amor lésbico y poder representar este amor como cualquier otro amor entre los seres humanos. Uno de mis objetivos es que todos quienes nos hemos atrevido amar a personas del mismo sexo, tengan en sus manos un libro que los incentive a saber que el amor tiene los mismos matices que cualquier amor de los que hablan los escritores más famosos del mundo y que en su gran mayoría han sido escritos con personajes tradicionales y menciono tradicionales por ser relaciones heterosexuales. Yo esperaría que las mujeres que lean esta novela y tengan dudas sobre su orientación sexual, que sientan que es indebido, inapropiado y tengan esta carga de culpabilidad, sepan que hay amores que no se pueden ocultar, ni deseos, y que la vida se nos puede pasar añorando una existencia que creemos está solo en el armario.
Para escribir la primera línea, la novela vivió meses en mi cabeza, pero la dejé por muchos años y poco a poco iba escribiendo, pero los personajes me acechaban constantemente; soñaba con ellos, los imaginaba y fue entonces que esperé 8 largos años para continuarla. Durante la pandemia del 2020 escribí más del 80%. La concluí en el año 2021 y al haberla concluido, tengo que confesar que me dio un poco de depresión porque el hablar de los personajes, entrelazar la trama, mantuvo mi mente día a día con una adrenalina fascinante.
“Una de mis grandes motivaciones para escribir la novela fue, dar a conocer un amor lésbico y poder representar este amor como cualquier otro amor entre los seres humanos.”
A mí la ficción me fascina y sobre todo el manejo del tiempo porque es significativo en toda nuestra vida. Mi objetivo fue por supuesto, utilizar estos giros para introducir el suspenso que estoy segura no se lo esperaban; pero también tiene un significado en el romanticismo.
Siempre se habla de un amor eterno, de un amor que tendremos con alguien en otras vida, pasadas o futuras y ese recurso literario también lo usé para hablar de que más allá de la muerte, podríamos seguir amando a la misma persona, como tantos escritores de poesía y literatura lo han presentado. Esto me parece el punto medular del amor ante los desafíos de la vida, y hasta de la misma muerte.
La novela la tuve en mente por años y después de leer el libro El Guión de Robert McKee, y esto por mi deserción de un taller que tomé en una escuela de escritores de Madrid, en el año 2012, en diciembre, escribí el final de la novela en las últimas páginas del libro antes mencionado. Solo me hacía falta unir los puntos, pero también me hacía falta describir las ciudades que ya tenía pensadas para la novela.
A finales del año 2012, en diciembre, visité la ciudad de Boston y Nueva York. Allí pude imaginar las escenas y quise sentir el frío estremecedor para poderlo plasmar en la historia. Conocí varios lugares icónicos mencionados en la trama y esto me ayudó a esclarecer dudas sobre la ciudad donde la protagonista estudiaba. En el año 2017 viajé a Jalisco a conocer la ciudad de Tequila; visité haciendas y conocí el proceso de la elaboración del tequila. Esto me dio conocimiento para poder escribir uno de los escenarios que más disfruté en describirlo.
El resto de las ciudades, hice demasiada investigación; usé aplicaciones como Google Earth para las ciudades de Países Bajos; vi cientos de fotografías de las playas de Marsella, de las estaciones de trenes e investigué y vi decenas de videos de Alcalá de Henares; así como de Madrid. Esta investigación me fue fascinante, mi mente estuvo realmente allí y durante la descripción de la novela, quise plasmar lo más real que mi mente pudo captar.
“Mi mayor reto fue adaptar todas mis ideas, a una lectura ágil, descriptiva sin llegar a ser técnica, estudié cómo escribir escritura creativa y me compré un par de libros para esto. Leí algunos libros clásicos y hoy sigo leyendo.”
Esta pregunta es muy interesante. Los primeros escritos de la novela estaban cargados de mucho dolor y el estilo era más poético que narrativa. Yo por muchos años, prácticamente desde mis 8 años de edad he leído poesía clásica; aunque leí muchos autores, mismos que recuerdo como entre sueño, se quedó esa sensación rítmica de los sonetos, de la poesía que prácticamente se podía cantar y le salía la armonía. En el año 2012, terminé un libro de poemas porque decidí participar en un concurso de poesía a nivel nacional. Al concluirlo viajé hasta la ciudad de Aguascalientes, un día en agosto para entregar el libro en la casa de la cultura de dicha ciudad. Hubo un episodio que me hizo reflexionar mucho de la primera parte y sus primeros seis capítulos. Si algún experto los analizara como ahora ustedes lo han hecho, se darían cuenta que ese fue el primer intento que me costó mucho esfuerzo, modificarlo y mejorarlo porque estaba cargado de demasiado drama, de una espesura en la escritura con muy poca descripción.
Posterior a esto, me metí a estudiar un Taller de Guión en una escuela de Madrid; cabe mencionar que era en línea y aborté porque no era lo que yo esperaba. Me compré el libro de Robert McKee y me fascinaron algunas cosas, pero seguía en el camino no tan acertado; empecé a darle a la novela un giro tan descriptivo como un guión de película. Hasta que empecé a leer más literatura. Parecerá extraño, pero mi enfoque de lectura de libros en su gran mayoría ha sido de liderazgo, libros técnicos, psicología, neurociencias y poca literatura. Mi experiencia en la literatura es que, al leerlas, espero ver una película de cine, como es una de mis pasiones. Han sido pocas las novelas que me han atrapado, adicional a que mis libros preferidos son los de William Shakespeare y él escribía precisamente guiones para teatro.
Mi mayor reto fue adaptar todas mis ideas, a una lectura ágil, descriptiva sin llegar a ser técnica, estudié cómo escribir escritura creativa y me compré un par de libros para esto. Leí algunos libros clásicos y hoy sigo leyendo. Pero el reto mayor fue adaptar mi tendencia de escribir poesía, intentar ser guionista para traducirla en mi primera novela de escritura creativa. Después de terminarla, vinieron procesos de corrección, largos procesos. Una vez que concluí dichos procesos, se la di a leer a mi pareja para que me diera sus impresiones y que, además, corrigiera ortografía y corrección de estilo, a propósito, fue quien diseñó la portada del libro; el siguiente paso fue compartírsela a una de mis amigas entrañables y que además se dedicaba a corrección de estilo y me ayudó con su experiencia y conocimiento y finalmente, la compartí con ustedes para su última revisión.
Cuando decidí escribir la novela, siendo yo lesbiana más que aceptada desde mis adentros, pensé mucho en que si iba a tener la capacidad de salir del clóset más allá de mi círculo cercano como mi familia, amigos y personas con las que colaboro en mi ámbito profesional. Me invadió un cierto temor a perder amistades, a sentir el rechazo de quienes me conocen, pero, aun así, decidí escribir la novela tal cual y lo disfruté enormemente. No podría haberla cambiado, porque era parte de mi inquietud, escribir una novela lésbica.
Ahora que la novela ya está disponible a la venta, las personas que me conocen, mi familia y amigos cercanos, algunos de ellos la han comprado y a otros, se las he obsequiado, he tenido retroalimentación muy positiva. Pero lo que ha sido muy interesante es que, personas que no conozco y que han tenido la oportunidad de leerla, me han dado increíbles mensajes, sobre la forma en cómo se han identificado en algún personaje o en la protagonista.
Estoy segura de que tengo un mercado específico y a ese está dirigida la novela. Mi objetivo es que la disfrute, se vean viajando por tantos lugares; puedan salir del clóset; puedan expresarse y para todas aquellas o quienes desean incursionar en el arte donde la expresión sea sacar todo lo que traen adentro y por miedo, tabúes, crítica de la sociedad se detengan, que sepan que sí se puede y que es algo que no lo podemos ocultar, ni callar.
En cuanto a autores y libros, recomiendo a Virginia Woolf por supuesto, por las temáticas de sus libros. No podría dejar de pensar en William Shakespeare, en todo ese romanticismo, aunque sea un clásico, donde el amor es a primera vista, el drama es elemental y la muerte, es un recurso muy peculiar de Shakespeare. Pienso también que, cuando recuerdo el carácter de Camila, la protagonista, en uno de mis personajes favoritos de la historia literaria Edmond Dantés, de la obra de Alejandro Dumas. No puedo dejar de pensar en cómo utilicé una forma de ver a este México nuestro, que amo, con las historias y sarcasmo de Juan Rulfo en Pedro Páramo; y por supuesto y no el menos importante, de quien estoy fuertemente influenciada en mi estilo es Octavio Paz, tanto en sus poesías como por su libro, El laberinto de la soledad. Actualmente estoy ideando una nueva trama para mi futura novela, a la que inclusive ya le puse el nombre. Esta obra es distinta a Letras a Luana y estoy en los primeros trazos para darle estructura e iniciar a escribirla.
Gracias
Lourdes Esquivel Morales